Otro año y otra victoria. Quizás en el mundo entero no exista una carrera en la que todos ganan. Ello ocurre cada año en el "Jardín de la República" gracias a la maratón del Pequeño Cottolengo Don Orione. Ayer miles de personas colmaron la largada y después se apostaron en el parque 9 de Julio para festejar la victoria de una combinación ideal: deporte y solidaridad.

La tarde fue cálida, pero tolerable para recorrer la distancia que separa a la plazoleta Mitre de la Dirección de Espacios Verdes. En el trayecto hubo de todo, pero con algo en común: sonrisas, sonrisas y más sonrisas.

Estuvieron los que van siempre y los que cumplen con el pedido que repiten los organizadores edición tras edición. Las palabras el año que viene volvé con un amigo más evidentemente rondó por la mente de todos los que participaron ayer.

Por ejemplo, al fin Antonio Silva se sumó por primera vez. Él no pasó inadvertido porque portaba una bandera chilena y otra argentina. La unión de los símbolos patrios está basada en el amor. "Vine como mochilero hace 37 años y la conocí a mi mujer", explicó el ex maratonista chileno. Su mujer, Ester también participó por primera vez.

¿Treinta y siete años y recién participan? "Sí, pero ahora vamos a venir siempre", respondió Antonio mientras subía el puente alto de la avenida Sarmiento. Lo escoltaba Ester, junto a su nieta Rocío.

Ya en la llegada, Darío Coronel y Jorge Farina festejaban su 12º año de amistad. Como es habitual en ellos, comparten en una remera blanca con letras rojas, algún mensaje. En el pecho se podía leer "la vida es un sueño, hazlo realidad" y en su espalda "el secreto de la paz está en el respeto a los derechos humanos". "Las frases son de la Madre Teresa y de Juan Pablo II", se apresuró a remarcar Farina, por más que se podían leer los nombres de los autores. Jorge ayuda a Darío, que es ciego, y se siente bendecido por haberlo conocido. "Yo lo conocí de casualidad. Siempre digo que somos instrumentos de Dios", reflexionó.

También hubo lugar para los que corren y desean llegar primeros a la meta, además de ayudar. En esa columna se anotaron y cumplieron su objetivo Lucas Santillán y María Ovejero. "Siempre esperamos esta prueba porque es la única vez que en la provincia hay tanta difusión y gente, que es lo que necesitamos para nuestro deporte", dijo Santillán.